8 islas terroríficas, no aptas para cardíacos

Si eres de las personas a las que les gustan las historias de miedo, de terror, o de misterio  ¡esta entrada es para ti!

Una selección de islas que contienen desde sucesos paranormales, seres muy peligrosos o simplemente hechos trágicos del pasado que permanecen aún muy presentes en ellas, a pesar del paso de los años.

Conozcámoslas:

Isla de las Muñecas, México

Comenzamos con esta aterradora isla mexicana, situada entre canales, al sur de Ciudad de México. Allí se encuentra este macabro lugar repleto de muñecas, deterioradas por el paso del tiempo y recubiertas de telarañas, que cuelgan de árboles y ponen la piel de gallina a todo aquel que osa visitarla.

Cuenta la leyenda que, en la década de los 50, una niña apareció ahogada en el canal junto a esta pequeña isla propiedad de Julián Santana, quién la encontró sin vida. A raíz de este suceso, Santana comenzó a poblar la isla de numerosas muñecas (se cree que hay más de 1500) con el objetivo de ahuyentar el alma de la pequeña, que le atemorizaba constantemente con sus gritos y llantos hasta su fallecimiento en 2001.

Actualmente es posible visitar esta chinampa (una construcción artificial en la Laguna de Teshuilo) atravesando las aguas de un tenebroso canal en una embarcación local, llamada trajinera.

© Esparta Palma / flickr

Isla de la Quemada Grande, Brasil

¿Visitarías esta pequeña isla de 43 hectáreas que contiene más de 4000 serpientes?

Aquí habitan hasta 30 especies diferentes de serpientes, siendo la principal la “Serpiente de la isla Quemada”, una de las víboras más peligrosas del mundo. Tal es la alta densidad de ofidios que se ha llegado a afirmar que, en algunas zonas de este recóndito lugar, hay hasta 5 ejemplares por metro cuadrado.

Por increíble que parezca en esta isla, que actualmente tiene prohibida toda visita, vivió un farero hasta principios del siglo XX.

Sentinel del Norte, India

Otra isla prohibida. En este caso el motivo es la hostilidad de sus nativos; una tribu, con arcos y lanzas en mano, que vive aislada del resto del mundo y no acepta visitas.

Tal es la violencia que ejerce esta población de entre 50 y 150 personas  contra todo forastero, que ni siquiera el propio gobierno de la India aplica las leyes en Sentinel del Norte. Tampoco se responsabiliza de las muertes de aquellos intrépidos que han intentado llegar hasta aquí.

Un paraíso para unos y una espantosa isla para otros.

Isla Clipperton, Francia

¿Recuerdas la asombrosa historia de Nauru?

Clipperton es una pequeña isla de 6 km² muy aislada, tanto que para localizarla tenemos que situarnos nada más y nada menos que 1000 km al oeste de las costas mexicanas de Acapulco, en la inmensidad del océano Pacifico.

Descubierto en el siglo XVI por Fernando de Magallanes, este pequeño atolón nunca tuvo interés para Francia, España o México (después de su independencia).  Sin embargo todo cambió en el siglo XIX, en plena fiebre del guano, ya que se creía que Clipperton tenía un valor económico muy alto, y vino la disputa por el control entre Francia, Reino Unido, México y Estados Unidos, que desencadenó en una terrible tragedia.

En 1906, la Compañía Británica de las Islas del Pacífico se hizo con los derechos de explotación del guano de Clipperton y comenzó a trabajar conjuntamente con el gobierno de México, quién envió un importante destacamento para formar una colonia en la isla y justificar su posesión en caso de reclamo internacional.

Lamentablemente, el guano de la isla era de baja calidad y en 1908 la compañía británica dejó de operar en el atolón. Fue entonces cuando llegó la decadencia en el lugar, agravada con el estallido de la Revolución mexicana y la Primera Guerra Mundial.

Este atolón dependió, desde el inicio, de las provisiones que eran enviadas periódicamente desde México. Más tarde la isla quedó en el olvido y el gobernador (desertor del ejército mexicano) siempre se opuso a la evacuación, argumentando que tenía aún suministros.

La situación se tornó insostenible y la población comenzó a morir de escorbuto y desnutrición, al mismo tiempo que hubo un incremento de violaciones y asesinatos.

© Neil / flickr

Isla de Názino, Rusia

De nuevo otra historia de terror en una pequeña isla desierta, en este caso en la fría Siberia, teniendo como protagonista a la Unión Soviética.

Allí, en una apartada isla fluvial, fueron deportadas entre finales de primavera y verano de 1933 más de 6000 personas, únicamente con harina, algo de ropa y herramientas para trabajar, con el pretexto de convertir la isla en suelo productivo.

Como era de esperar, el macabro plan pronto se cobró numerosas vidas. Con el paso del tiempo fueron aumentando las peleas por la harina, los intentos de huída abortados a golpe de gatillo por los guardias que vigilaban la isla y los episodios de canibalismo.

Isla de la Gaiola, Italia

Frente a las costas napolitanas, se halla esta pequeña y a simple vista paradisiaca isla, que en realidad se trata de dos pequeños islotes unidos con un puente en arco.

Este lugar comenzó su particular leyenda negra a principios del siglo XX, ya que su propietario de por aquel entonces quiso construir un teleférico que conectase la isla con la playa cercana, con la mala suerte de que, en una noche de tormenta, un rayo impactó en el teleférico, mientras llevaba a su mujer y ésta se ahogó al caer al agua. La tragedia familiar no acabó ahí, dado que el marido se suicidó con un disparo en la cabeza al día siguiente, al igual que un amigo de éste, que estaba de invitado en la casa en esos días.

A partir de esta triste historia, la maldición acompañó a los siguientes dueños. Se sucedieron más suicidios, internamientos en clínicas psiquiátricas, bancarrotas, muertes repentinas de familiares, secuestros, accidentes y el asesinato del matrimonio Ambrosio, sus últimos propietarios.

Por ello, si se pone en venta esta isla maldita… ¡yo me lo pensaría dos veces antes de comprarla!

© Gigi Upnea / wikimedia

Hashima, Japón

También conocida como Gunkanjima, “isla barco de guerra” debido a su apariencia, ya que fue totalmente amurallada para evitar los daños del fuerte oleaje y tifones. Estamos ante el escenario perfecto para una película de terror.

Esta isla de tan solo 6 hectáreas fue, entre 1887 y 1974, el hogar de los trabajadores de una submarina mina de carbón, y las familias de éstos. Alrededor de 5000 personas habitaban sus monstruosas estructuras de hormigón, pero el carbón fue sustituido por el petróleo y Mitsubishi (empresa que había comprado y explotado hasta la fecha la isla) se vio obligada a cerrar la mina Hashima. Con su abandono se convirtió en una auténtica isla fantasma.

© pxfuel

Poveglia, Italia

Por desgracia el coronavirus ha convertido este año ciertas islas en aislamiento natural de enfermos y otras tantas, como la isla de Hart, en enormes fosas comunes.

Si buscamos en el pasado una isla que haya sido isla de cuarentena y fosa común, el ejemplo más claro es el de Poveglia, que situada justo al lado de la ciudad de Venecia, se utilizó para enviar enfermos de peste bubónica y cadáveres. Se estima que en ese momento la isla acumuló hasta 160 000 difuntos, cifra que siguió incrementándose en siglos posteriores, de ahí su apodo de “la Isla de los Muertos”.

No acaba ahí el oscuro pasado de Poveglia, ya que en 1922 decidieron construir un psiquiátrico, que no duró demasiado puesto que se dice que los espíritus de la isla enloquecieron al director del centro y éste se suicidó arrojándose desde la torre del psiquiátrico.

Sea como fuere, en todo el siglo XX tan solo una familia adquirió la isla, pero no llegó a permanecer más de un día allí. El motivo fue que la hija del matrimonio sufrió un extraño accidente.

© True British Metal / flickr

4 respuestas a «8 islas terroríficas, no aptas para cardíacos»

  1. Me encantan las historias de terror. He leído con mucho interés esta entrada tuya. Alguna de las islas las conocía, como la de Quemada Grande, la Isla de las Muñecas o Gaiola. Ésta última siempre me ha sobrecogido. Otras son nuevas para mí y me ha gustado descubrirlas gracias a ti.
    Muchas gracias.

    1. Muchas gracias por el comentario! Es una alegría saber que has disfrutado de la entrada y descubierto alguna de estas islas tan peculiares. A menudo solemos tener una concepción paradisiaca de las islas, pero también creo que pueden llegar a ser en ocasiones los lugares más aterradores. Prueba de ello es la película ¿Quién puede matar a un niño?, uno de los filmes más sobrecogedores que recuerdo. Saludos!

      1. ¡Cierto! Aterradora película de Chicho Ibáñez Serrador, y que también acontece en una isla.
        ¿No habría opción de un nuevo post de «islas imaginarias usadas en libros y películas, como la isla imaginaria de Almanzora?

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