Micronaciones insulares: 15 sorprendentes países que no existen (segunda parte)

La isla Namiseon (también llamada Nami) es uno de los destinos más populares de Corea, recibiendo cada año la visita de más de 3 millones de turistas.

23 enero, 2022

Por: Raúl V.


Después de las primeras 8 micronaciones, la segunda parte continúa con otras 7, quizás aún más inimaginables que las anteriores.

República de Naminara

La isla Namiseon (también llamada Nami) es uno de los destinos más populares de Corea, recibiendo cada año la visita de más de 3 millones de turistas. Sus visitantes suelen llegar a ella en primavera y en otoño, atraídos por los cerezos en flor y los colores otoñales.

Nami es una isla artificial que se formó en el río Han en 1944, como resultado de la construcción de una cercana presa, y su nombre procede del general Nam Yi, cuyo cuerpo se cree que está enterrado en algún lugar de la isla.

En 1965 Nami fue comprada por Min Byungdo, quien fundó un año más tarde la empresa Gyeongchun Tourism Development Inc con el objetivo de convertirla en un centro vacacional y parque de atracciones. El nombre de esta compañía se cambió en 2000 a Namisum Inc, y Kang Woo Hyon se convirtió en el nuevo director ejecutivo en 2001. Con él se realizaron fuertes inversiones en eventos ambientales, artísticos y culturales que culminaron en 2006 con la declaración de “independencia cultural” de Nami como la República de Naminara, con Kang Woo Hyon como presidente. Desde entonces esta república ha ido incorporando su propia bandera, pasaportes, insignias, sellos, monedas y tarjetas telefónicas.

Estado de Oceana

Hasta ahora hemos visto micronaciones declaradas en una sola isla, pero lo que viene a continuación es diferente.

En el año 1948 el funcionario español Emilio Pastor y Santos descubre que en el Tratado hispano-alemán de 1899 (en el que España vendió a Alemania sus últimas posesiones en Oceanía) se habían olvidado de incluir a algunas islas del Pacífico. No es de extrañar, ya que algunos de los territorios españoles en esta zona eran tan pequeños y dispersos que ni siquiera había ejercido su soberanía en ellos. A estas islas Emilio Pastor las denomina “Territorios Españoles en Oceanía”.

¿Qué se hizo para solucionarlo?

Simplemente nada.

España era un país muy pobre para ocuparse de islas tan remotas. Por otro lado, Alemania había perdido todos los territorios del Pacífico en la Primera Guerra Mundial y en ese momento España se encontraba al margen de la ONU. Así que ante tal complejo panorama se optó por no reclamar estas posesiones.

Transcurrieron más de 50 años hasta que el 14 de noviembre de 2012, Augusto Prieto Fernández declaró la independencia del Estado de Oceana sobre todas las islas que España no reclamó anteriormente, las cuales cita en su página web.

Reino Gay y Lésbico de las Islas del Mar del Coral

En 2004 el Parlamento de Australia aprobó una ley de reforma de la legislación matrimonial para aclarar que el matrimonio solo podía ser la unión de un hombre y una mujer. Hasta ese momento se aplicaba el derecho anglosajón, puesto que la ley australiana de matrimonios de 1961 no especificaba el concepto de “matrimonio”.

Hay que recordar que por aquel entonces Países Bajos y Bélgica ya reconocían el matrimonio entre personas del mismo sexo, por lo que la comunidad LGTBI australiana no encajó nada bien esta nueva reforma.

En junio del 2004, justo un mes después del nuevo proyecto de ley y dos meses antes de su aprobación final en agosto, un grupo australiano de activistas por los derechos de los homosexuales proclama el Reino Gay y Lésbico de las Islas del Mar del Coral. Para ello se eligió la isla de Cato (de 800 metros de largo y 200 de ancho), ubicada justo al este de la Gran Barrera de Coral, para izar su propia bandera (la bandera arcoíris).

Sin haber tenido el reconocimiento de ningún país, el reino se disolvió en 2017 al legalizarse finalmente el matrimonio homosexual en Australia.

República de Minerva

¿Por qué buscar una isla si la podemos crear?

Esta fue la pregunta que se hizo Michael Oliver, magnate y activista político. El también impulsor del proyecto faraónico de Las Vegas fundó la Ocean Life Research Foundation (Fundación de Investigación de la Vida Oceánica) dotándola de un presupuesto millonario.

Su objetivo principal era crear una sociedad sin impuestos, asistencia social, subsidios o cualquier forma de intervencionismo económico.

¿Dónde se ubicaría la nueva nación?

Para ello se eligieron los arrecifes de Minerva, restos de dos atolones sumergidos en el mar únicamente visibles con marea baja, a unos 500 km de la isla principal de Tonga.

En 1971 se enviaron barcos cargados de arena desde Australia (a casi 3000 kilómetros de distancia), lo que ayudó a elevar lo suficiente el terreno para permitir la construcción de una torre e izar la bandera de Minerva. Meses después se declaró la independencia de la República de Minerva, con moneda propia y Morris C. fue elegido como primer presidente.

Poco tiempo duró la aventura puesto que, unos meses después, el enfurecido rey de Tonga envió una expedición para  retirar la bandera de Minerva y anexionar el atolón.

Minerva no fue el único sueño de micronación de Michael Oliver que, además de estar relacionado con el envío de fondos para la proclamación de Vemerana, lo intentó de nuevo en las Islas Ábaco, las siguientes protagonistas.

Nación Libre de Ábaco  

Michael Oliver se resistía a renunciar a su idea de crear un país. Había fracasado en Minerva, pero él lo veía como una experiencia de aprendizaje para intentarlo de nuevo.

En 1973 las islas Bahamas estaban a punto de independizarse del Reino Unido. Esta situación llamó la atención de Oliver, quien rápidamente centró su nueva estrategia en el Caribe.

Justo después de independizarse las Bahamas en agosto de 1973, se crea el Movimiento de Independencia de Ábaco  para la autodeterminación de las Islas Ábaco, al noreste de las Bahamas. Proponían un fideicomiso para todas las tierras de las Islas Ábaco, de tal manera que cada ciudadano recibiría un lote residencial y una parte de los ingresos de las ventas y arrendamientos de tierras. El fideicomiso entraría en una empresa conjunta para desarrollar una zona de libre comercio. Todo ello contaba con otra fuerte inversión de Michael Oliver.

El Movimiento de Independencia de Ábaco tenía ya todo preparado para la independencia pero el fracaso estrepitoso en las elecciones generales de Bahamas de 1977 marcó el final del movimiento.

República de la Isla de las Rosas

A 11 kilómetros de las costas de la localidad italiana de Rímini se levantó la isla artificial de las Rosas, una de las micronaciones más increíbles hasta la fecha.

Allá por 1958, el ingeniero italiano Giorgio Rosa planea construir una estructura de tubos de acero soldados al suelo en un punto lo suficientemente alejado de las aguas territoriales italianas.

El proyecto tuvo todo tipo de obstáculos: técnicos y financieros, problemas de permisos, graves dificultades meteorológicas y marítimas, etc.

Pero Giorgio Rosa era un luchador y en 1967 consiguió levantar una plataforma de 400 metros cuadrados. En mayo de ese mismo año se logró encontrar, mediante perforación, un acuífero de agua dulce a 280 metros de la superficie de la isla y en agosto se abrió al público ofreciendo varios servicios: discoteca, bar, restaurante, tienda de souvenirs y oficina de correos.

El 24 de Junio se declaró la independencia de “Esperanta Respubliko de la Insulo de la Rozoj”, nombre que se le dio en esperanto, la lengua oficial de la isla. El nuevo “país” nacía con un gobierno que constaba de seis departamentos: departamento de presidencia, finanzas, asuntos internos, industria y comercio, relaciones y relaciones exteriores. Asimismo se adoptó una bandera con una gran rosa en el centro, una moneda propia y se emitieron sellos postales.

Como en otras ocasiones la respuesta del gobierno italiano no se hizo esperar y la obra de Giorgio Rosa terminó siendo demolida el 13 de febrero de 1969.

Principado de Sealand

Terminamos esta entrada con la que es posiblemente la micronación más famosa en la actualidad.

Para entender la historia de Sealand nos tenemos que remontar hasta 1942 cuando, en plena Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido construyó el HM Fort Roughts como parte de las Fortalezas Marinas Maunsell. Estas torres fortificadas se emplazaron en los estuarios de los ríos Támesis (cercanas a Londres) y Mersey (zona de Liverpool).

Conocida también como “Roughs Tower”, la plataforma fue remolcada y colocada en Roughs Sands, un banco de arena situado a 10 kilómetros de la costa de Suffolk, en el sureste del Reino Unido. Llegó a ser ocupada por alrededor de 150 y 300 personas de la Marina Real británica durante la Segunda Guerra Mundial.

El 2 de septiembre de 1967 llega hasta esta torre, que había estado unos años abandonada, el locutor de radio pirata Paddy Roy Bates, quien proclama la independencia de Sealand al argumentar que la plataforma se encontraba en aguas internacionales.

La situación cada vez se torna más caótica y surrealista y un año después Michael Bates, hijo de Paddy Roy Bates fue acusado de abrir fuego contra trabajadores de la Armada británica que afirmaron que solo estaban realizando reparaciones en una boya de navegación cercana. Sea como fuera, la corte británica declaró que los hechos ocurrieron fuera de las aguas británicas.

Pero lo más sorprendente sucedió 10 años después cuando en 1978 Alexander Achenbach, primer ministro de Sealand, contrató a varios mercenarios alemanes y neerlandeses para dirigir un ataque a Sealand y tomar como rehén a Michael Bates, quien se defendió y logró mantener el fuerte gracias al armamento escondido en la plataforma.

Achenbach, que había tenido desacuerdos con Paddy Bates al tratar de convertir Sealand en un hotel y casino de lujo, fue acusado de traición y retenido a cambio de un pago de 75 mil marcos alemanes.

Alemania tuvo que enviar a un diplomático de su embajada en Londres a Sealand y negociar la liberación de Achenbach, que una vez libre creó un gobierno en el exilio llamado Gobierno Rebelde de Sealand, implicado años más tarde en una red internacional de blanqueo de dinero que utilizaba la venta de pasaportes falsos de Sealand.

Para solucionar el conflicto de Sealand, Reino Unido amplió en 1987 sus aguas territoriales hasta 12 millas náuticas.

Paddy Bates murió en 2012 y su hijo Michael es el actual Principe de Sealand.

Foto de la portada © Ryan Lackey / flickr


Etiquetas: Australia, Bahamas, Corea del Sur, España, Italia, micronesia, Reino Unido, Tonga

2 respuestas a “Micronaciones insulares: 15 sorprendentes países que no existen (segunda parte)”

  1. Mario dice:

    Como siempre, súper interesante. Algunas las conocía pero la coreana es la que más me gusta…
    ¿Que te llevarías a una isla desierta? Pon una isla en tu vida.

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