Tambora, el volcán de la isla de Sumbawa que dejó sin verano a la Tierra

Si el coronavirus está marcando significativamente el transcurso de este año 2020, el volcán del que te voy a hablar en este artículo transformó completamente la vida en todo el mundo.

Para conocer lo ocurrido, nos situamos en la isla de Sumbawa, en Indonesia, que con una extensión de 15 448 km ², es la novena isla más grande del país. Este paraíso del surf rodeado de espectaculares playas se sitúa entre las islas de Flores (al este) y Lombok (al oeste). Allí, en la mitad norte, se localiza el Tambora, el volcán que ha registrado hasta la fecha la erupción más destructiva de la época moderna.

La gran erupción

El 5 de abril de 1815 el Tambora dio el primer aviso antes de la gran erupción, con una de mediana intensidad. Esta primera explosión, fue secundada por detonaciones que se llegaron a escuchar en las islas Molucas, a 1400 km de distancia y, según las crónicas de la época, fueron confundidas inicialmente por sonidos de cañones.

El 10 de abril, alrededor de las 19:00 horas, las erupciones aumentaron su intensidad y convirtieron al Tambora en una verdadera montaña de fuego líquido, que una hora después empezó a arrojar fragmentos de piedra pómez y más tarde ceniza que arrasó por completo la población de la isla de Sumbawa.

Esta erupción volcánica de tipo ultra pliniana fue la mayor registrada en 10 000 años y para que nos hagamos una idea de la magnitud de esta explosión que cubrió La Tierra de ceniza durante un año, el Tambora liberó 800 megatones, frente a los 57 que alcanzó la llamada “Bomba del Zar” en 1961, o los 0,015 de Hiroshima y Nagashaki.

© pixabay

Cifras y huella del Tambora

  • Los estruendos del volcán se escucharon a 2600km de distancia.
  • 160 kilómetros cúbicos de cenizas fueron arrojados a la atmósfera e incluso a la estratosfera que en contacto con los vientos estratosféricos del oeste, y según los estudios posteriores, fueron depositados tras varios meses en suspensión en lugares tan lejanos como Groenlandia o la Antártida.
  • El Tambora, con una altitud actual de 2850 metros, medía 4300 antes de la erupción.
  • Se estima que alrededor de 135 000 personas murieron por la erupción y posterior hambruna.
  • Superó en más de 50 veces el piroclasto (roca, magma y polvo) liberado por el Monte Vesubio, cuando sepultó Pompeya.
  • Provocó una gran hambruna y crisis en el hemisferio norte, con nevadas en pleno verano tanto en Europa como América del Norte.
  • Las duras condiciones meteorológicas, derivadas de la nube de ceniza, frenaron el avance de las tropas napoleónicas en la batalla de Waterloo.

1816, el año sin verano

Las consecuencias derivadas de las toneladas de polvo, cenizas volcánicas y dióxido de azufre arrojadas por el Tambora, fueron desastrosas para todo el planeta, y el año 1815 terminaba con descensos de temperaturas y cosechas destruidas por todo el mundo.

El esperado verano de 1816 nunca llegó. Se dieron nevadas veraniegas en lugares tan alejados como el Reino Unido, el sur de China y Estados Unidos o en latitudes poco habituales por su cercanía al ecuador como México, Guatemala y Taiwán. Los glaciares suizos aumentaron de tamaño y las lluvias en los polos triplicaron sus registros anuales.

Este tiempo miserable trajo escasez de alimentos y una fuerte subida de precios, propagación de pandemias y la muerte de muchos animales. Tal fue la situación, que se inventó la dresina, precursora de la bicicleta, con el objetivo de sustituirla por el transporte de caballos.

La incidencia de esta erupción volcánica en el arte

  • El 16 de junio de 1816, en la suiza Villa de Diodati, alquilada por el escritor Lord Byron, se reúne un grupo de jóvenes llegados desde Inglaterra. En esa primera noche, después de un día marcado por las tormentas, Byron propone que cada uno de los invitados escriba su propio relato de terror. De aquella reunión que finalmente se alargó a 3 días de obligado confinamiento por el temporal de frío y lluvia, nació el poema “Oscuridad” del propio Byron, y 2 de las obras de terror más famosas de la época: “El Vampiro”, de Polidori y «Frankenstein”, de Mary Shelley.

«Tuve un sueño, que no era del todo un sueño. El brillante sol se apagaba, y los astros vagaban diluyéndose en el espacio eterno, sin rayos, sin senderos, y la helada tierra oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna; la mañana llegó, y se fue, y llegó y no trajo consigo el día…»

Oscuridad, Lord Byron

  • Si la erupción del también indonesio volcán Krakatoa en 1883 inspiró a Edvard Munch para su obra El grito, las partículas de azufre expulsadas por el Tambora crearon atardeceres de brillantes y extraños colores que plasmaron en su obra diferentes artistas.
«Mujer frente al sol poniente»  © wikimedia
«Canal de Chichester» © wikimedia

Además, las duras condiciones meteorológicas que a menudo dejaban días tristes y grises, contribuyeron a afianzar el movimiento cultural del Romanticismo.

«El diluvio» © wikimedia
  • También tuvo incidencia en el villancico “Noche de Paz, noche de amor”, creado en el invierno de 1816. Las frías temperaturas averiaron el órgano de la iglesia de la localidad austriaca de Oberndorf y el párroco encargó a un amigo que compusiera un villancico que no necesitase ese instrumento, surgiendo así uno de los más célebres temas navideños.
© pixabay

 

En definitiva… más que un «simple» fenómeno geológico.

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