Muchos son los atractivos por los que merece la pena una visita al país germano. Entre ellos sus preciosos castillos y palacios, que nos trasladan a tiempos pasados rodeados de monarcas, príncipes, princesas y caballeros. Alemania está repleta de ellos, siendo Neuschwanstein su joya más popular.
El país teutón es una maravilla en este tipo de construcciones. Tal es su cantidad y variedad que incluso cuenta con varios castillos de isla, llamados inselburg. Uno de los más espectaculares nos traslada hasta las proximidades de Hamburgo, en el norte de Alemania.

Ubicado en una isla lacustre
El lago Schwerin tiene 24,8 kilómetros de largo por seis kilómetros de ancho con una superficie total de 61,54 km2. Es el segundo más grande del norte de Alemania, tras Müritz, y el cuarto lago alemán.
En su interior existen varias islas deshabitadas de pequeñas dimensiones, pero el islote de Burg es la que centra todas las miradas. Se trata de una pequeña isla de 200 metros de largo por otros tantos de ancho donde se levantó hace siglos una primera fortaleza defensiva que, con los años, fue modificándose hasta convertirse en el espectacular palacio actual, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2024.

Orígenes y evolución del castillo de Schwerin
Según manuscritos del mercader sefardí Ibrahim Ben Jacub del año 973, allí había un fuerte de la tribu eslava de los polabios construido en 941. Así lo corroboran las diferentes muestras encontradas y examinadas tras las excavaciones realizadas en el patio del castillo. De hecho, la forma circular del monumento deriva de ese antiguo bastión eslavo del siglo X.
En 1160, el fuerte se convirtió en objetivo de los aristócratas germánicos que estaban expandiendo sus dominios hacia el este. Los eslavos destruyeron el fuerte y abandonaron la región, que quedó en manos del ejército germánico. Estos conquistadores reconocieron la ventaja estratégica de contar con un fuerte en una isla sobre el lago y procedieron a su reconstrucción. Además, en ese mismo año también se fundó la ciudad de Schwerin.
Doscientos años después el fuerte se convirtió en deseo de nobles germánicos hasta que en 1358, el condado de Schwerin fue comprado por la dinastía de Niklot, que habían sido elevados a la categoría de Duques de Mecklemburgo en 1348.

Aquel antiguo castillo sufrió diferentes reformas que le dieron una mayor opulencia y concluyeron con el recinto en un palacio en el siglo XVI, cuando los elementos defensivos fueron sustituidos por ornamentos, especialmente en terracota, que provenía de los yacimientos cercanos.
En 1560, el duque Johann Albrecht I encargó a su maestro de obras la reconstrucción y ampliación del castillo de Schwerin, estableciendo la vivienda ducal y añadiendo, en 1563, la capilla del palacio, que se convirtió en la primera iglesia protestante del Estado de Mecklemburgo. La puerta, realizada en estilo del renacimiento veneciano, fue coronada por un relieve del escultor sajón Hans Walther, que representa a Jesucristo llevando la cruz.

A comienzos del siglo XIX el castillo presentaba problemas estructurales, por ello el Gran Duque Paul Friedrich decidió construir un nuevo castillo. Sin embargo la obra fue paralizada poco después con el fallecimiento de este en 1842.
Friedrich Franz II II se distanció bastante de la anterior idea y decidió una profunda transformación, inspirada en los castillos renacentistas franceses de Blois y Gaillon. Desde 1857, el renovado castillo, con magníficos exteriores decorados con elementos de jardines ingleses e italianos, fue residencia principal de los Grandes Duques de Mecklemburgo. Sin embargo, en la noche del 14 de diciembre de 1913 un devastador incendio destruyó buena parte del complejo, incluyendo la escalera principal y el magnífico Salón de Oro.
El castillo de Schwerin en la actualidad
La historia del castillo de Schwerin en el siglo XX estuvo marcada por la agitación política, los cambios de su función y la creciente importancia como bien cultural público. Después del devastador incendio de 1913, se iniciaron los trabajos de reconstrucción, cuya finalización fue retrasada por la Primera Guerra Mundial y el colapso de la monarquía.
Actualmente, varias áreas del Palacio de Schwerin alojan estamentos del Parlamento Regional del Estado de Mecklemburgo. De hecho, este edificio cumple desde 1857 las funciones exigidas a una capital ducal en lo que se refiere a la administración, la defensa, las infraestructuras de servicios, los transportes, el prestigio y las actividades culturales.

El magnífico edificio tiene nada menos que 953 habitaciones, exquisitamente amuebladas con parqué incrustado, ricas tallas, dorados y estuco en el techo.
Destacan el salón del trono con columnas de mármol de Carrara y puertas de hierro fundido dorado, la galería de los ancestros, el comedor y la sala de la torre circular, diseñada como un salón de jardín con una vista panorámica del lago. Completan los interiores una notable colección de porcelana de Meissen, cortinajes de terciopelos y bellas lámparas de araña.
La visita al monumento se amplía al exterior con el encanto especial del magnífico jardín barroco con naranjos, una gruta y el patio con columnas que rodea el palacio. Sin olvidarme también de la hermana pequeña que abraza a la isla del castillo. Se llama Liebesinsel o isla del amor y me dejó unas preciosas imágenes para el recuerdo.

Fotos © coleccionistasdeislas
Etiquetas: Alemania, Europa, Islas Lacustres







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